Mi momento

Mimomento

Tic – tac – tic – tac… Miro el reloj, las 8:05, llego tarde a la reunión. ¡Maldito coche el que tengo delante! ¿Es que la gente no tiene prisa, o que? Mis pulsaciones se aceleran. Me dan ganas de bajar la ventanilla y soltar un par de tacos, pero en lugar de eso realizo un aspaviento con la mano, deslizo un chasquido con la boca y me contengo. Ya llego de mal humor, debería de haberme tomado un café… he desayunado mal y me siento débil, me cuesta pensar con claridad… ayer no tuve tiempo de prepararme la reunión… improvisaré, más o menos ya sé de qué va el tema. Ya son las 15:00, voy a comer algo, estoy agotada!! Todavía me quedan cosas pendientes por terminar y el móvil no para de vibrar… no sé si voy a poder cerrar hoy todos los temas. Una llamada… – Sí soy yo, dígame… ¿Cómo? No puede ser, si esto ya lo hablamos ayer… ya lo tengo en cuenta pero no habíamos quedado así… ¿AHORA? ¿No puede ser mañana? – Así van pasando los días, acumulando tareas, problemas, estrés…. suerte de MI MOMENTO. Es sagrado. Sin él no podría sobrevivir a esta vorágine. Cuando entro en la clase todo eso se queda fuera, puedo ser yo. Mi mente se libera y mi cuerpo fluye… SOY FELIZ. No me preocupo más que de mí, de mis movimientos, y me siento libre. Como si nunca hubiera tenido esas responsabilidades tan agotadoras… y me planteo… ¿Todo eso que hay ahí fuera… es realmente tan importante? Suerte que te tengo a ti.

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